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dimarts, 25 de juliol de 2006

Textos: Robert Musil

Granadas: es cierto, es como un aullido. Pero como el de un viento fuerte - aunque no huracanado. Un silbido atenuado.

El ruido del proyectil es un ruido creciente y, cuando el disparo pasa por encima de uno, un silbido de nuevo decreciente en el que el sonido "ai" no llega a formarse. Grandes proyectiles que pasan a no mucha altura por encima de nuestra posición hacen crecer el ruido transformándolo en un bramido, en un retumbar del aire acompañado de un sonido metálico. Como ayer en el monte Carbonile, cuando los italianos disparaban desde Cima Manderiolo contra el Pizzo de Vezzena y la Panarotta, por encima de nuestras cabezas, sobre las posiciones italianas. Producía el efecto de una terrible conmoción en la naturaleza. Los peñascos bramaban y retumbaban. Sensación de perverso desatino.
Crec que el senyor Musil parla de la primera guerra mundial. Però ara, amb tanta bomba sobre les ciutats, fa posar la pell de gallina.

Diarios, de Robert Musil. Traducció d'Elisa Renau Piqueras. Random House Mondadori. Debolsillo, 2004.